Mi corrector, un buen señor llamado Antonio, y con más paciencia que un satélite joviano, ya me ha pasado el manuscrito final, del que no me atrevo a tocar una simple coma, porque soy capaz de ponerla encima de una vocal y liarla. Soy capaz de hacer comprensible una frase que no parecía tener sentido, y eso en literatura es muy serio, incluso en un ensayo.

 

Ahora me toca hacer algo que no me gusta nada, que es confiar en la gente de nuevo, esta vez, para que me hagan una portada digna, no los borradores que había parido hasta ahora, que ilustran este artículo. Esta vez voy a buscar un ilustrador que se atreva a hacerme una portada. Pagando, por supuesto. Tengo muchas ganas de sacar este libro, porque será una espinita que me quite. Llevo cinco años con él, desde que nació mi hija R. Por una vez, no es una distopía ni hay un personaje que sufre, atormentado. Vaya. Si que lo hay. Pero bueno, en este hay humor, y no hay sexo. Bueno, un poco. En fin, es complicado, creo que será mejor que vayamos al grano. No hay malos, ni buenos. Vaya, hablo de mi suegra. En fin, al menos no hay psicópatas ni viajes a planetas fuera del sistema solar. Aunque lo cierto es que los eché mucho de menos durante el transcurso de mi experiencia como padre primerizo, algo que intento trasladar en el libro. Una guía de autoayuda, o un tratado sobre algo con poca literatura: como ser padre hoy día. Y digo padre en el sentido masculino de la palabra, no en el sentido genérico. Si, PADRE, hombre, masculino, tío, hombretón, con dos cojones, o uno, pero tío. Esperad a ver la guía de compras. Si vais a ser padres, tenéis que leer este libro. Si sois padres, tenéis que leer este libro. Y mira que la portada definitiva, molará mucho más que estas.